jueves, 18 de marzo de 2010

Procesión en Bahrain

Era un país musulmán y no era Viernes Santo. Sin embargo, casi todos avanzaban en orden, sin alterar su ubicación. El Gran Premio de Bahrain, el primero del campeonato, además de marcar un buen inicio para Ferrari, que consiguió un doblete (seguido por Hamilton), mostró el efecto de los cambios reglamentarios en el desarrollo de las carreras.
A lo largo de las 49 vueltas en el circuito de Sakhir se produjeron básicamente dos adelantamientos: uno real y otro u otros cuestionables. El primero, el de Fernando Alonso a Felipe Massa en la largada, algo que el español ya hacía bien desde sus primeras temporadas en Renault. Y el otro u otros, cuando Alonso, Massa y Hamilton superaron a Sebastián Vettel, quien había dominado más de la mitad de la carrera, porque este tuvo problemas con una bujía. Es decir, rebasaron a un carro agonizante.
¿Por qué tanta estabilidad en las posiciones? Este año, los autos no pueden recargar combustible. O sea, parten cargados con lo máximo de gasolina y van “adelgazando” a lo largo de la carrera. Esto, además de limitar las vueltas rápidas al final de gran premio, reduce las paradas en boxes a básicamente una (vueltas 15 y 17 en esta ocasión) y, sobre todo, elimina los adelantamientos en boxes, es decir, aquellos estratégicos.
Cuando tenía 6 años, vi El Patriota, la película protagonizada por Mel Gibson y Heath Ledger sobre la Revolución americana. Mientras la veíamos, mi papá y mi abuelo me explicaban por qué un sistema de guerrillas (menos armas) con emboscadas podía vencer a todo un ejército con las clásicas y ordenadas formaciones de la guerra de esa época (se forma una fila de cada lado y disparan; nuevos soldados reemplazan a los caídos y todo se repite hasta que alguien se rinda). La clave estaba en la estrategia me dijeron y Mel Gibson les dio la razón. Al igual que en esos combates, en la Fórmula 1, la estrategia era un elemento no económico que podía hacer la diferencia en una carrera.
Carro, piloto, equipo, suerte y estrategia. Cinco elementos que para mí eran los que definían una carrera. Carro: elemento muy ligado al desarrollo y diseño que permita un presupuesto. Piloto: habilidad y entrenamiento que muchas veces los obtienen los equipos que pueden pagar bien y garantizar un buen carro. Equipo: algo más humano, que depende de la tecnología pero también de la coordinación, la solidaridad y la ideología. Suerte: algo con lo que nacen algunos y que a otros los visita muy pocas veces. Estrategia: aquel elemento, muchas veces aparentemente desquiciado, que puede salvar o hundir una carrera al combinar la habilidad del piloto, la capacidad del carro, el ritmo de manejo, el desgaste de las llantas y las distribución del combustible.
Las estrategias han permitido a equipos en desventaja lograr hazañas y también a grandes equipos consolidar su liderazgo. Cómo olvidar aquel equipo perfecto que lograban Ross Brawn, Jean Todd y Michael Schumacher, en donde Brawn, con estrategias que a veces al principio no se entendían, lograba, con los segundos de ventaja que conseguía Schumacher, victorias que muchas veces se garantizaban sin adelantamientos arriesgados.
Es verdad que hacía falta acción en pista, pero en Bahrain yo no vi estrategia y tampoco vi acción. ¿Fue eso algo ocasional o es efecto de los cambios de reglamento? Ya se mencionan cambios en las reglas para las siguientes carreras. Ojalá que estos devuelvan aquellos elementos que hacían que la Fórmula 1 sea lo que es y no procesiones.

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